El día de un piloto de karting
5 Agosto 2008
En muchas ocasiones nos llegan a la redacción consultas vinculadas sobre aspectos relacionados con la vida de un joven piloto en plena competición. Con el propósito de aportar respuestas a ellas, realizamos el siguiente artículo, que aunque omitimos datos concretos para darle una mayor generalidad al mismo, es totalmente real y sin duda permitirá a mucha gente saber que es lo que supone estar en la competición a pequeñas edades.

Este joven piloto corre en la categoría ‘alevín’ en una competición regional y tiene sus dos próximas carreras durante el fin de semana: sábado y domingo. Además, en este caso en un circuito que se encuentra a poco más de 350 kilómetros de su casa.
Por fin llega el viernes y tras terminar sus clases del colegio por la tarde, llega a casa… deja la cartera, merendar, prepararse los deberes de clase, una ducha y cambiarse de ropa para salir con sus padres y hermano de viaje. Sus padres ya tienen montado el kart en el remolque, así como preparado el equipaje tanto de de la familia como el de competición. Son poco más de las seis de la tarde y salen de casa destino a una casita rural que han alquilado cerca del circuito para pasar las siguientes dos noches.

Tras tres horas y media de carretera, llegan al circuito donde van a competir para entregar a la organización el kart. Y de ahí a la casa alquilada a deshacer maletas, cenar y descansar un poco.

La mañana siguiente comienza a las siete ya que a las ocho y cuarto hay que estar en el circuito y hay que desayunar muy bien. A las ocho y media se procede al sorteo de motores, entrega de los mismos, escapes y ruedas. De nueve a dos de la tarde se realizan los entrenamientos libres y oficiales. Tras comer, de tres a cinco, se realizan los entrenamientos cronometrados (crono) que darán la parrilla de salida y la primera carrera oficial.

Tras finalizar cada carrera se procede al pesaje del piloto y kart para asegurarse de que el peso total se encuentra entre los parámetros oficiales.

Destacar que durante todo el día se ‘trabaja’ conjuntamente con los padres (involucrados incluso más que el joven piloto). El estudio del trazado, la evolución de los competidores, análisis de tiempos, la realización de las estrategias del reglaje del kart como presión de los neumáticos, distribución del lastre, cantidad de combustible… todo forma parte la competición y no sólo los pocos minutos que dura la carrera en sí.

Terminada la sesión de competición del sábado, de vuelta a la casa, a merendar, salir un poco a pasear, cenar y volver pronto a la cama ya que al día siguiente todo vuelve a comenzar para la siguiente carrera. Si se puede se saca algo de tiempo para adelantar los deberes ya que el lunes hay que entregarlos.

Ya en domingo, a las ocho y media se vuelve a recoger el motor, se monta y pone a punto el kart de nuevo, comienza la tanda de calentamiento (warm-up), la crono, realizar la foto oficial de pilotos y en su momento, la segunda carrera oficial de este fin de semana.
Al igual que en el día anterior, luchar por el disfrutar de una posible victoria y si no es así, conseguir el mayor número de puntos posibles ya que una carrera, no es más que uno de los eslabones de una larga cadena llamada campeonato.

Ya finalizada la segunda carrera hay que desmontar el motor, escape y ruedas para entregarlas a los responsables del equipo y rápidamente de vuelta a casa. Una vez en ella, ayudar a deshacer las maletas, una buena ducha, cenar y a descansar porque las carreras de karting han terminado por hoy, pero las del curso escolar vuelven a comenzar mañana por la mañana y hay que ir con los deberes hechos.

Fernando Cuenca









COMENTARIOS RECIENTES